Lego Censum

Mayo 8, 2008

Cosecha 2010: Del agua a la genética.

Archivado en: Transgénicos — Pam.Rdz @ 7:29 am
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¿Cuántas veces hemos comido pollo o carne de res, que fue alimentado con vitaminas para la “engorda”? ¿Qué acaso las frutas y verduras son tan perfectas como un comercial de televisión?

 

Para la primera pregunta, realmente en un sinnúmero de ocasiones se ha ingerido carne que fue parte de procesos “alimenticios” modificados para que las vacas o gallinas se vean más gorditas.

 

Y si pensaba, que los tomates o lechugas se ven igual de bonitas y frescas como en un comercial, está muy equivocado. Cualquier fruta o verdura preparada naturalmente, con agua, tierra, sol, etc, tiene más fallas físicas que uno que fue cuidada y protegida en laboratorio invernadero.

 

México tiene altos porcentajes de importación de alimentos, y en otros países como Estados Unidos, si permiten el uso de transgénicos y de todas maneras seguimos ingiriendo estos productos.

 

¿Acaso en el supermercado vemos un grano de maíz, especificando lugar de origen y si es transgénico o no? Las personas no saben ni siquiera el concepto de Organismo Modificado Genéticamente (OMG) y en palabras coloquiales, conocido como alimento transgénico (todo aquello que cambia su composición original para generar productividad.)

 

A muchos ni siquiera las importa si es comida con vitaminas o sacada de la tierra, simplemente con que “sepa rico y te llene” se conforman. El hecho de que la gente ignore este tipo de términos, no los hará pensar, profundizar o reflexionar sobre lo que comen en el día a día.

 

Tal vez, esta oportunidad de aceptar una Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (LBOGM), pondrá a México a la altura de Estados Unidos y Japón, en apertura a la biotecnología.

 

Estas nuevas evoluciones en la ciencia, vienen a dar un giro radical en el avance de modificación genética, sobre todo en nuestro país, que siempre ha buscado estar a la altura países de primer mundo.

 

Si no dicen que es transgénico ni nos enteramos. Entonces ¿Por qué si tiene el título muchos grupos ambientalistas están en contra? Apuesto lo que sea, por saber si algunos de ellos en alguna ocasión comió alguna fruta o verdura sacada de la televisión.

 

Algunas personas, consideran que esta modificación a los alimentos va en contra de la naturaleza y que va a afectar a las personas que los consumen. Sin embargo, no hay nada claro aún, aprobar una ley, es un paso para crecer en temas de ciencia y tecnología, pero lleva años de prueba.

 

Quieran o no, está ley ya está en pie, con sus lagunas y sus fallas. Mientras hay que experimentar en laboratorios, invernaderos, aire libre, campos mexicanos y sacar conclusiones basadas en observación y alimentación.

 

Acepto haberme alimentado, no una ni dos veces, sino en muchas ocasiones con alimentos transgénicos (soy de frontera y llevo años consumiendo productos americanos) y hasta el momento no he muerto por comer este tipo de productos.

 

Si a las personas no les gusta consumir alimentos transgénicos, es hora de empezar a practicar la agricultura y en el jardín de su casa sembrar sus propios alimentos, porque la cosecha tarda mucho tiempo, y para entonces todo el supermercado estará lleno de frutas y verduras genéticamente modificadas.

Abril 20, 2008

El uso de transgénicos, un juego económico

Archivado en: Transgénicos — llozano5 @ 1:33 pm

Lorena Lozano 

Dentro de la economía es regla conocida: Entre menos cantidad de oferta haya, mayor es el precio en el mercado. La escasez y el encarecimiento de granos van de la mano, e indiscutiblemente es necesario combatir su carestía y alza en los precios; gracias a la biotecnología se conoce la solución: Transgénicos.

De acuerdo con la Real Academia Española, un transgénico significa: “Dicho de un organismo vivo que ha sido modificado mediante la adición de genes exógenos para lograr nuevas propiedades”.

A nivel mundial existen diversos factores que afectan el alza de precios en los alimentos. Mario Ahumanda, portavoz de la Conferencia para la Soberanía Alimentaria dijo que rechaza los agrocombustibles porque la producción de alimentos para crear energía está generando crisis de alimentos y alza de precios. (El Norte / 15 abril)

Y es que el bioetanol y el biodiésel son biocombustibles que provienen del maíz, sorgo, caña de azúcar, remolacha, trigo, cebada, canola, soya, etc., lo que hace que estos granos de consumo humano aumenten su demanda a fin de producir energéticos.

Ante el agotamiento paulatino de los recursos naturales no renovables que nos proveen de energía, es necesario encontrar proveedores alternos de éstas, sin embargo el costo social es muy grande, y a corto plazo es urgente evitar la falta de alimento que trae como consecuencia la hambruna en diversas partes del mundo.

Clive James, presidente del Servicio Internacional para la Aplicación y uso de Agro-biotecnología (ISAAA, por sus siglas en inglés), advirtió que México corre un mayor riesgo de rezagarse si no avanza en la producción de alimentos genéticamente modificados (CNN / 18 marzo).

Además, el organismo señaló que en los próximos 50 años se deberá duplicar la producción de alimentos en el país debido al crecimiento de la población, por lo que acelerar el proceso de maduración de granos a través de la adición de genes exógenos, es la única vía para afrontar este desafío. 

Este año, con la publicación del Reglamento que regula la Ley de Bioseguridad, el gobierno mexicano aprobó la importación, exportación y siembra de cultivos transgénicos.

No obstante, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) publicó en el Diario Oficial de la Federación que debido a la importancia alimentaria y económica del maíz para México, este grano no se libera como cultivo transgénico.

Y es que ante el corto camino de los transgénicos en el mundo, que es de 12 años, y el desconocimiento sobre sus posibles efectos dañinos, no se puede arriesgar uno de los principales productos de consumo y exportación mexicana; después de todo, hay que proteger el maíz autóctono de México.

Estoy de acuerdo con preservar las propiedades naturales del maíz, sin embargo hay que tener presente que las condiciones del campo mexicano no son las idóneas para abastecer por completo de este grano a la sociedad mexicana.

Basta recordar el alza de precios en la tortilla en los últimos dos años para saber que la disminución de oferta del maíz causó un incremento en sus precios, entonces hay que reconsiderar lo antes posible el uso de transgénicos en el maíz, pues depende de la visión de las autoridades que México siga figurando como principal productor de este grano y por tanto siga en el mercado.

Comprendo que haya países y consumidores que rechacen el uso de transgénicos en alimentos, pues falta evidencia clara de los efectos de estos productos, pero por el momento las opciones son limitadas.

El aumento constante de la población y la reducción de superficies sembradas provocan la carestía del producto, por ende hay encarecimiento de éste, ¿tiene para pagarlo? Por otro lado, el uso de biotecnología hace que la oferta del producto aumente y en consecuencia que el precio disminuya. ¡Usted decide!

Abril 14, 2008

Inventario de la sofisticación alimenticia

Archivado en: Transgénicos — palomacaballero @ 3:38 am

Este verano, México comenzará a sembrar organismos genéticamente modificados que serán comercializables en 3 años más. ¿Cuáles son las implicaciones que este tema, tan debatido hace unos años en los países industrializados, tendrá en nuestro país? ¿Son los alimentos transgénicos un beneficio o un prejuicio para los ciudadanos?

A favor de los transgénicos, se puede decir que representan una opción más en el mercado de alimentos, es decir, existirá una mayor oferta de productos para el consumidor, lo que según las leyes de la economía reducirá los precios.

Por otra parte, el campo mexicano, cultivado con organismos que han sido modificados genéticamente promete una mayor productividad, según las élites empresariales del país encabezados por Jaime Yesaki, presidente del Consejo Nacional Agropecuario (CNA).

La Secretaría de Salud ha declarado que el consumo de este tipo de alimentos no daña la salud humana, al menos no que se sepa. Sin embargo, el bando contrario cuestiona si ¿por no tener evidencia de sus daños a la salud, entonces no hay riesgo? Así, se llega a un dilema ético, dónde como sabemos, no hay buenos ni malos, sino simplemente posturas que resuelven una misma cuestión según (ellas creen) es lo “correcto”.

Los anti-transgénicos argumentan, que la falta de un señalamiento en estos alimentos es un agravio para los ciudadanos, quienes no saben qué es lo que están comprando y que además consumiran.

Además, se reusan a la producción de maíz transgénico por la contaminación que se podría causar debido al polen, que afectaría la variedad del maíz, que como país productor (dicen) debemos cuidar. Donde los principales afectados serían los trabajadores del campo mexicano.

Esta discusión entre ricos y pobres, en su versión transgénicos, culminó su primer enfrentamiento. Y sea como sea, el mes pasado el Gobierno federal publicó el reglamento de la Ley de Bioseguridad, que es el marco jurídico para el uso experimental y comercial de alimentos genéticamente modificados o transgénicos. Este texto termina (por lo menos de manera temporal) con el debate.

Sólo queda esperar y ver la transición entre la teoría y la práctica, para poder una vez más, comenzar a debatir sobre una cuestión que como cabe esperar, más del 95 porciento de los mexicanos ignora. El “sagrado” derecho a saber y a decidir, nunca ha estado de moda.

Abril 12, 2008

Transgénicos, una forma de vida.

Archivado en: Transgénicos — idlz @ 4:40 am

por Aidyl Treviño

 

Ha pasado que cuando vas a al supermercado las frutas están casi perfectas, con un brillo extraordinario y tan redondita como siempre la pintaste en tus dibujos de niño.

 

Pues eso no es solo parte de la naturaleza, la humanidad se ha encargado de perfeccionar y darle forma a todo lo que se le ponga en frente.

 

Cuando dicen “la tecnología  avanza” siempre lo relaciono con la varita mágica, cada vez que avanza la tecnología el poder de la varita incrementa, y así en un dos tres tortillas papas, todo sale, claro que antes ya experimentaron.

 

Y el bibbidi bobbidi  bu de los cuentos de hadas apareció desde hace unas dos décadas donde los humanos empezaron a experimentar con la genética, llevándose de encuentro a animales, plantas, hongos, medicamentos y también personas.

 

Con fin de aumentar la producción tanto agrícola como de ganadería, los dueños de este tipo de empresas empezaron a experimentar en Estados Unidos con elementos que hacían que la producción de estas empresas fuera a su máxima capacidad, y estos elementos se llaman transgénicos.

 

Y los productos de estos, los que consumimos todos los días lo contienen, y muchos de los consumidores ni siquiera se enteran de lo que están comiendo, muchas veces sabemos que ciertos productos hacen daño a nuestro cuerpo y los consumimos, ahora que no se sabe, mucho menos se van a preocupar por saber si es de origen natural o transgénicos.

 

Mas ¿qué se puede hacer ante la semejante ola de productos que día con día llegan a nuestro intestino a ser procesados?

 

Es imposible detenerla, la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados fue aceptada el pasado 20 de marzo por la  Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Claro bajo la restricción de que los productos que se obtienen tenga como objetivo generar mecanismos de prevención o control de enfermedades del ser humano.

 

Es un arma de dos filos, nunca sabes en que momento te van a llegar a afectar, muchos aseguran que a largo plazo sin embargo, lamentablemente aunque queramos no lo podemos controlar, no esta en nuestras manos, si no en la de los productores.

 

A continuación les presento la lista de los alimentos con transgénicos en el país. Esta lista ROJA incluye a los productos cuyos fabricantes no han respondido a Greenpeace, no brindan garantías de que sus productos no contengan ingredientes transgénicos o sus derivados, o no han expresado un compromiso claro y sin ambigüedades de que NO usan transgénicos.

Aceites: Aceite 123, Capullo, La Niña, La patrona, Maceite, Maravilla, Mazola, Primor.
Alimentos para bebés: Enfapro, Kindercal, Miel Karo (Unilever), Nan (Nestlé).
Bebidas: Jugos del Valle, Ades, Calight, CapriSun , Productos de Coca Cola, Enerplex (Sabormex), Jumex, Kool-Aid, Productos de Pepsi, SlimFast (Unilever), Soylé.
Botanas: Barcel (Bimbo), Cheetos, Chips (Bimbo), Doritos, Golden Nuts (Bimbo), Mafer, Planters (Kraft), Ruffles, Sabritas, Tostitos, Tostilunch.
Chocolate: Abuelita, Calctose, Carlos V, Chocomilk, Hershey’s, Milo, Nesquik.
Carnes y huevo: Bachoco, Carnes frías Fud, Chimex, Iberomex, Oscar Mayer, Salchichas Viva, San Antonio, San Rafael, Tangamanga.
Cereales: todos los cereales de Kellogg’s, todos los cereales de Nestlé, Quaker (PepsiCo).
Cervezas: Cervecería Modelo, FEMSA Cerveza.
Congelados: Comida refrigerada Chepina Peralta, Helados Holanda, Frizy (Nestlé), Crunch (Nestlé).
Dulces, mermeladas y postres: Canderel, Clemente Jacques mermelada, Equal, Flan Lala, Gelatinas Yomi (Lala), Kraft mermelada, Laposse, McCormick Mermelada, Marinela (Bimbo), Nutra Sweet, Productos de leche Coronado (Bimbo), Ricolino (Bimbo), Sonrics.
Enlatados y conservas: Clemente Jacques (Sabormex), Herdez, La Costeña, Ragú, (Unilever), Mostaza Kraft.
Harinas y tortillas: Maizena (Unilever), Maseca, Minsa, Frijoles La Sierra (Sabormex).
Lácteos: Nestlé, Lala, Danone, Unilever, Sygma Alimentos.
Mayonesas, salsas y aderezos: Búfalo (Herdez), Catsup Clemente Jacques (Sabormex), Doña Chonita, Doña María (Herdez), Hellman’s (Unilever), Mayonesa McCormick’s (Herdez), Mayonesa La Costeña.
Pan y galletas: Bimbo, El Globo (Bimbo), Empanizador Kellog’s, Lonchibon (Bimbo), Galletas Kraker Bran, Galleras Lara, Galletas Nabisco (Kraft), Galletas Oreo, Galletas Ritz (Kraft), Todas las galletas Gamesa (PepsiCo), Poptarts (Kellog’s), Tía Rosa, Suandy(Bimbo), Wonder.
Pastas y sopas: Sopas Knorr (Unilever), Maggi, Maruchan, Nissin, sabor Tlalpeño y Rosa Blanca.

Productos de consumo diario y todas horas, ¿Cómo darnos cuenta? Al parecer imposible, solo se que los trangénicos forman parte de todos los humanos.

gEn por Aquí, gEn Por aLlá, La Revolución de los alimentos.

Archivado en: Transgénicos — sorykinno @ 1:26 am

Con la idea de reducir la hambruna en el país y en mundo, los Organismos genéticamente modificados (OGMo mejor conocidos como “Trangénicos” se pueden sentir, oler y hasta comer, una realidad no muy alejada de la ficción de películas.

En 1982 inició el uso de los OGM cuando Estados Unidos dio a conocer su primer producto transgénico, está claro que empezaron desde antes para poder llegar al resultado, sin embargo en México no fue sino hasta 1988 cuando Campbells de Sinaloa hizo la solicitud a la Dirección General de Sanidad Vegetal (DGSV) para poder hacer sus primeros experimentos en los sembradíos de jitomates en Guasave, Sinaloa.

A raíz de esta solicitud los ojos de las comisiones agrarias, organizaciones de salubridad y controles de calidad centraron su atención para con los inversionistas, campesinos y en el Comité Nacional de Bioseguridad Agrícola, quienes tenían la ultima palabra para liberar todo el permiso para iniciar en México el consumo, el cultivo, importación y exportación de los transgénicos y sobre todo porque se dieron cuenta que esto, si era una buena inversión que dejaba derrames importantes de dinero.

Pero ¿Qué son los alimentos transgénicos? Un alimento transgénico es aquel obtenido a partir de un organismo modificado por ingeniería genética.Dicho de otra forma, es aquel alimento obtenido de un organismo al cual se le incorporan genes de otras especies para producir una característica deseada.

Por ejemplo, es tomar los genes de un pescado que le permitan resistir al frío e incorporarlos a un tomate, así aguantarán mas tiempo dentro del refri; buena noticia para los foráneos, quienes dejamos por siglos los vegetales y que por alguna extraña razón sufren de cierta metamorfosis que los hace imposibles de comerlos, así que esto, si es una buena noticia.

Tampoco hay que alucinar tanto, esto de lo transgénico aunque se escuche rimbombante no es algo así como la película volver al futuro lo ejemplifica; esas pequeñas pastillitas que te caben en el bolsillo y que en cualquier momento con el solo hecho de meterlas al micro te queda un platillo suculento, ni mucho menos las famosas cápsulas que salían en Dragon Ball y que todos queríamos tener, esas que se aventaban y PUM! te salía comida y de todo.

Es un caso real, algo que al mismo tiempo está creando conflictos y como lo menciono de nueva cuenta, los malditos intereses económicos, no es malo que experimenten con esto, no es malo que hayan descubierto la manera de fortalecer ciertos productos, no es malo consumirlos, pero lo que si es malo, es el hecho de que priven estos beneficios, las ganancias y el monopolio que está dejando este nuevo negocio son impresionantes.

Las principales compañías que se dedican al negocio de los alimentos transgénicos son Montesanto y Dupont ambas de Estado Unidos, Aventis de Alemania y Pulsar de México, monopolio porque tan solo las americanas tienen mas del 45%% del control de los productos.

México ya consume y siembra OGM como la papaya, el tomate, chile, frijol y algodón, lo que estaba pendiente era el maíz, producto que por su alto consumo sería el detonador perfecto para un negocio redondo entre estas transnacionales. Fue por eso que el pasado 19 de marzo, se dio el banderazo para empezar con el sembradío del maíz.

Se empezará en el sur, sin embargo mis paisanos tienen la preocupación de que esto traiga severas consecuencias en el ciclo natural de la cadena alimenticia, ya que el maíz siendo una semilla polinizadora, se puede mezclar con el ADN de otras especies nativas y a la larga las especies sufran de alteraciones irreversibles de ahí en fuera, solo les preocupa de a cuanto les va a tocar en la repartición del pastel.

El hecho es que ya está aquí, ya llegó y ya se aprobó, contra eso ya poco se puede hacer; lo que si podemos cambiar son las reglas del juego, una vez mas queda demostrado la falta de democracia en el país, una vez mas seremos marionetas del gobierno y de los empresarios que controlan el mercado agrícola y que por mas que llegue la tecnología, por mas que toquemos y saboriemos el futuro, es claro que nuestro sistema político nunca se renueva, es el único organismo repelente al cambio y a la evolución, hasta la comida cambió por Dios!.

¿Que nos cuesta apostarle al progreso?

Por Sory Kinno

Abril 8, 2008

Cultivos transgénicos en México

Archivado en: Transgénicos — susi5 @ 10:20 pm

La ley de bioseguridad iba destinada principalmente a la producción del maíz en México. Cuando la ley apenas de debatía y aun cuando fue aceptada, miembros de la organización ecologista Greenpeace protestaron contra la aprobación de la ley de bioseguridad, por considerar que tendrá  un impacto negativo en el medio ambiente y la salud, además de que causará una invasión de alimentos transgénicos en México.

“Esta ley asegura los intereses de una elite reducida en México y atenta contra miles de campesinos y sus cosechas, que son cultivos autóctonos -sin modificación genética-”, dijo la portavoz de la organización en México, Cecilia Navarro.

A pesar de que actualmente no existen estudios que determinen si estos productos son buenos o malos, es importante entender que este procedimiento ha dado resultados positivos en donde se ha aplicado. En Argentina por ejemplo las semillas transgénicas han permitido aumentar 10 veces la producción sus alimentos. De acuerdo con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria quien investiga nuevas variedades de híbridos, este procedimiento es positivo para aquellos que se dedican a trabajar el campo.

Los productos transgénicos según los investigadores no son culpables de causar danos a los humanos o a los animales. No existen investigaciones que culpen a los productos transgénicos de causar un mal en la sociedad. Sin embargo si existen investigaciones en donde se culpa a los productos de causarle un mal al medio ambiente. Cosa con la que estoy completamente en desacuerdo.

Esto mas bien para mi es como una nueva tendencia, como paso con la comida orgánica, que cuando se empezó a vender todo el mundo consumía comida orgánica, ahora lo “in” son los productos transgénicos.

Obviamente que muchísimos campesinos y sus derechos ya no van a ser reconocidos y ahora las empresas transnacionales, privadas y nacionales serán los ganones (como siempre)

Me parece que esta ley aprobada en una contradicción a la situación actual del país. México recientemente fue catalogado como el segundo con más obesidad y esto a causa de los malos hábitos alimenticios que tenemos todos. Ahora el gobierno aprueba que se modifiquen los alimentos para que comamos aun peor.

Yo no estoy de acuerdo en que se modifique y se juegue de esta manera con las plantas. Todos esos alimentos  genéticamente transformados me dan miedo, quien sabe (mas que ellos) que tanta porquería habrán hecho con ellos.

Es cierto que con las nuevas propuestas tecnológicas en las ciencias biológicas  el ser humano a logrado avances sorprendentes pero con ello nos han llegado responsabilidades muy grandes y la mas importante es la de vigilar que esta tecnología no se utilice de tal manera que represente un peligro para la vida en el planeta.

 

Escepticismo y competencia

Archivado en: Transgénicos — eduardomont @ 2:35 am

Eduardo Montemayor Villarreal

El Diario Oficial de la Federación presentó a tres años de su creación la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados impulsada por la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem).

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La normatividad publicada el 19 de marzo, según su presentación de motivos, tiene como objetivo primario el cuidado de la salud humana, el medio ambiente (con su diversidad biológica) así como la sanidad animal, vegetal y acuícola.

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Cuidado que habrá de suceder mediante la definición de una política nacional de bioseguridad en materia de cultivos con organismos genéticamente modificados (OMG). La nueva legislación viene a ser la concreción, con lagunas y puntos de mejora, de dicha política nacional.

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De todas las definiciones que puedan recogerse para explicar al OMG, es pertinente atender la exposición al término contemplada por la propia Ley de Bioseguridad y que en todo caso funcionará como definición operacional.

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Según Cibiogem, el OMG es cualquier organismo vivo que obtuvo una combinación genética novedosa mediante el uso de la biotecnología moderna. La definición excluye a los seres humanos, y digamos que operativamente también a los animales con genes modificados.

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La normatividad palomeada por la Semarnat funciona explícitamente bajo el concepto de seguridad y de acuerdo a la propia Cibiogem constituye un marco legal de control que por tanto, descarta aprobar automáticamente todos los productos alimenticios transgénicos.

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El instrumento normativo aborda el cultivo de OMG, no es una legislación dedicada al control del consumo. En realidad, actualmente México importa y distribuye maíz transgénico proveniente de sembradíos estadounidenses.

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En tanto, pensar que la nueva legislación representa un antes y después en el consumo de OMG, sería evidencia pura sobre el desconocimiento generalizado en la materia. A resumidas cuentas, ya los consumimos, aunque la producción local de transgénicos obviamente significaría un incremento en dicho consumo.

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Si tomamos en cuenta el rigor de la Ley de Bioseguridad para validar la introducción de los OMG en cultivos nacionales, especificando un pase del producto por laboratorios, siembras experimentales y pruebas piloto, no existe fundamento contundente para preocuparse por el incremento del consumo.

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Los alimentos trangénicos desarrollados en suelo nacional pasarán por todos los filtros contemplados por la Cibiogem, al tiempo que como consumidores desconocemos el rigor de calidad que pasaron los alimentos genéticamente modificados importados y desarrollados en campos extranjeros.

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La Ley Bioseguridad significa ubicar a México en el mapa de una tendencia agrícola mundial.

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El Departamento de Agricultura y Protección al Consumidor de Naciones Unidas apuntó desde 2001 el crecimiento pronunciado de los cultivos con OMG en los países desarrollados.

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Según estudios de la entidad interestatal, solamente de 1998 al 2001 los campos con trangénicos pasaron de 11 millones de hectáreas a 44 millones (toda una tendencia), de los cuales el 75 por ciento tuvo ubicación en países industrializados.

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La centralización a principios de siglo 21 de los cultivos trangénicos en países desarrollados se contesta por la necesidad de inversión sobre biotecnología. Información, procesos y técnicas que con el paso del tiempo siguieron un curso obvio para esparcirse por países en desarrollo y así, descentralizarse.

Apenas en noviembre del 2007, la Unión Europea abrió un debate que enfrentó a representantes en agricultura de los países miembro acerca el rigor normativo sobre la importación de alimentos y semillas modificadas genéticamente.

La comisionada europea de agricultura, Mariann Fisher Boel, sostuvo durante toda su administración que la región necesitaba dejar atrás el escepticismo hacia los OMG para afianzar la competitividad del renglón agrícola.

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Así también, el escepticismo vivo en cientos de agricultores mexicanos hacia el cultivo de OMG se enfrentará a la imperante necesidad de sobrevivir en el mercado nacional logrando un nivel de competitividad aceptable.

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La tendencia mundial sobre el uso de biotecnología para producir alimentos transgénicos no puede negarse, el escepticismo en los sembradíos mexicanos habrá de caer tarde o temprano forzado por la competencia, y al menos, existirá la Ley de Bioseguridad como marco regulador serio en la materia.

Abril 7, 2008

México y los transgénicos

Archivado en: Transgénicos — gcruz @ 4:31 am

Por Gerardo Cruz

 

Siempre hay algo en este mundo que en cualquier momento nos puede dar una sorpresa, y al mismo tiempo dejarnos boquiabiertos al no saber como reaccionar ante la situación dada. En estos últimos días le ha tocado el turno a la autorización de los transgénicos en México, oficializada el día 20 de marzo a través del Reglamento de la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (LBOGM).

 

Como ya es costumbre, nunca falta que existan distintos puntos de vista acerca de asuntos como éstos, y en los cuales los dilemas continuamente hacen su aparición en la mente de las personas que buscan resolver sus dudas y llegar a una conclusión que sea capaz de demostrar la veracidad de las distintas consecuencias, tanto positivas como negativas.

 

Ambos polos han expresado sus opiniones, han hecho énfasis en los beneficios y daños,  tratan de convencer que ésto y aquéllo es lo mejor para el país; y lo único que logran es confundir al ciudadano mexicano (me incluyo yo) que quiere una explicación.

 

A pesar de que esas dos posturas tengan sus ideas claras y firmes,  de todos modos no deja de existir la curiosidad por saber la razón por la que los trangènicos han sido objeto de polèmica en gran parte del planeta.

 

La respuesta a esto es que los transgènicos son organismos modificados en laboratorio por medio de la introducción de genes de otras especies de animales o vegetales con el fin de mejorar sus propiedades, rendimiento o resistencia a condiciones ambientales.

 

Puede sonar prometedor para muchos hacer esa clase de alteraciones; sin embargo los ambientalistas en vez de considerarlo digno de apreciar, lo relacionan con la contaminación y el peligro de que la diversidad biológica se vea afectada por ese mismo problema.

 

Por el lado de los que están a  favor de que existan alimentos alterados genéticamente, ellos insisten por ejemplo que la ingeniería genética ofrece un gran potencial para los consumidores y para los agricultores, además de realzar la importancia de la modernización tecnológica en México, sobretodo en el caso del maíz.

 

Y por la zona correspondiente a los campesinos y ambientalistas, quienes dicen que la aprobación del reglamento pone en riesgo la seguridad alimentaría de la población; y aquí también entra en escena el maíz con la intención de no ser cambiado, debido a que es el producto principal del país y el alimento básico en la dieta de los mexicanos.    

 

Con todo esto, es verdad que la tecnología con el paso de los años nos ha brindado avances importantes y mayores facilidades en ciertos aspectos como en las empresas. Aún así,  esto no significa que la tecnología nunca va a presentar algún desperfecto que termine repercutiendo de cierta manera por no haberse sabido manejar adecuadamente.

Se debe tener en mente a lo que se está involucrando México. Es cierto que parece una forma quizás demasiado moderna de empezar por caminar a pasos pequeños para dejar de ser un país en desarrollo,  y así luego hacer más grande esas pisadas para estar al nivel de otras naciones.

Como cualquier tipo de ley, es importante que se sepa realmente lo que se propone para poder dar opiniones en base a argumentos sólidos, además de que estar conscientes de que cierta ley no llegaría a ser acogida por todos los mexicanos pese a las buenas intenciones que se tengan para mejorar.

Es innegable que temas como estos requieren de un análisis más profundo antes de tomar una decisión que defina el destino de los objetivos establecidos, porque lo que verdaderamente estaría en riesgo sería nuestra alimentación al igual que nuestra salud, además de los derechos de los campesinos de hacer su trabajo sin tener que recurrir a alteraciones genéticas para mejorar sus productos agrícolas.

Sinceramente, creo que la mayoría de las veces es mejor que alguna cosas se conserven tal cuál como están para que así aún puedan mantener esa esencia que ha sido característica y definitiva a lo largo de su existencia, en vez de tener que enterarnos de proposiciones de evolución cuestionables.

Abril 5, 2008

El Cultivo de los Clones

Archivado en: Transgénicos — jjsaldivar @ 11:42 pm

Por Juan José Saldívar

 

México podría ser un líder en cultivo de hortalizas de origen transgénico al igual que Brasil y Estados Unidos y los lineamientos ya han sido trazados. Se han hecho reformas que permiten la producción de dichos productos, pero primero se debe de determinar el rumbo que el proyecto va a seguir.

 

Es decir, si éste va a llevarse a cabo con fines de investigación, alguna prueba o de comercialización.

 

Creo que para estar haciendo estas reformas y asegurar que el proyecto se va a llevar a cabo de la manera mas íntegra posible, antes que nada, que cualquier reforma, se debe de establecer esto.

 

¿Será que solamente se está buscando una excusa para poder tener la opción de cultivar alimentos transgénicos pero sin ninguna justificación establecida que establezca que la reforma es necesaria?

 

Como todo, el conflicto tiene raíces económicas, se solidifican las fronteras y se eleva la seguridad con las aduanas del Norte, se reduce la mano de obra ilegal en los Estados Unidos y los americanos buscan venir a México para contratar mano de obra mexicana, pero bajo los salarios mexicanos.

 

A raíz de todo esto, el valor de los terrenos se eleva, el de las hortalizas disminuye y las empresas mexicanas pierden, el típico caso de Wall-Mart contra el changarrito de Don Pepe.

 

Ahora se buscará, o ya se está haciendo, apoyar al agricultor mexicano con alguna alternativa radical que haga sentir a los promotores de la reforma muy modernos al estar construyendo un México que imita las prácticas internacionales.

 

La cosa va todavía mas allá. Ahora, según los parámetros establecidos, no se podrá etiquetar el alimento de origen transgénico si peste no es notablemente diferente, (de manera física, en composición, etc.) al alimento de origen natural.

 

El consumidor no podrá saber si está tomando leche de vaca de origen transgénico o natural porque la única diferencia es si la vaca que produjo dicha leche comió maíz transgénico o no, por lo que la diferencia no es significativa.

 

Yo diría que es algo positivo, el cultivo de hortalizas de origen transgénico, algo que sin duda podrá brindar mucho a investigaciones y apoyar económicamente a los agricultores del país, pues es una posibilidad mas para triunfar a nivel internacional.

 

Sin embargo, para lograr esto es necesario tomarlo en serio, no a la ligera, establecer que se quiere hacer antes de empezar a hacerlo.

 

La reforma se debe de emplear en ciertos alimento en los que realmente es necesario o en los que si se podría generar un beneficio para el país, pero no es todo lo que se pueda porque en estas cosas, el límite es difícil de encontrar.

 

 

Alimentos Transgénicos

Archivado en: Transgénicos — bsiller3 @ 6:34 pm

Por: Beatriz Siller Beltrán

El gobierno mexicano tiene como prioridad mayoritaria la Reforma Energética porque sabe que el petróleo mexicano para el 2012 sufrirá  una baja significativa a causa del uso, del mal equipo y de los constantes derrames del oro negro.

La población aumentará unos cuantos billones de habitantes más y para que la cantidad de personas que habitamos el planeta vuelva a ser la misma de hoy en día tendrán que pasar al menos unos 150 años.

Recientemente se liberalizó el cultivo de alimentos transgénicos. Mientras que a unos les parece otros creen que es una abominación en contra del humano, posiblemente sea miedo o falta de conocimiento del tema.

Cultivar alimentos transgénicos trae consigo beneficios tanto al pueblo cómo a la tierra.

Los alimentos transgénicos dan la oportunidad de tener una mayor cantidad de alimento así como también ayudar a utilizar menos insecticida en la tierra.  

El gobierno vio como factible la posibilidad de poder producir más alimento con la finalidad de beneficial al ciudadano.

Actualmente vivimos en una situación crítica con respecto al crecimiento población y a la explotación de recursos naturales. La conciencia que se debe promover en las personas para evitar llegar a la escases total de los recursos comienza desde lo más básico, lo que escuchamos diariamente.

El mayor problema que existe ahorita es la sobrepoblación y todos tienen que comer de algún lado. La falta de respeto que le mostramos al medio ambiente es interesante. Con falta de respeto me refiero a animales en peligro de extinción, deforestación, contaminación y todas las razones que hacen que el calentamiento global sea el tema del día.

Hay que ser conscientes para no terminar con el planeta.

Los alimentos transgénicos son la puerta a nuevas oportunidades de alimentación, trae consigo los beneficios que durante muchos años se trabajó.

Queda bajo criterio propio saber si comerlo o no y si existe alguna duda nunca va de más consultarlo en algún libro o en alguna página de Internet.

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