Lego Censum

febrero 22, 2008

Hablemos sobre crudo

Archivado en: Reforma energética — eduardomont @ 1:23 am

Eduardo Montemayor Villarreal

El 2007 fue sin duda un año difícil para Petróleos Mexicanos y más allá de colocar la agenda sobre la reforma energética en el discurso de “los traidores de la nación”, es necesario poner sobre la mesa tendencias, datos y perspectivas que califican como evidente la caída de la producción petrolera mexicana así como el carácter urgente de su situación.

Durante los últimos 12 meses el yacimiento petrolero más importante del país, Cantarell, presentó un deterioro del 21 por ciento, esto es 324 mil 872 barriles diarios. Mientras que a principios del 2004 la producción máxima en Cantarell aterrizó los 2.2 mbd, la expectativa para mediados del año que transcurre va sobre menos de un millón diario. La baja del yacimiento es pronunciada.

Pese a que mantos como Ku-Zaap-Maloob aumentaron en los últimos 12 meses su producción acorde a datos proporcionados por la Sener, éstos ni siquiera logran suavizar de manera significativa la caída de Cantarell. Con el ascenso de algunos yacimientos y el deterioro de otros a resumidas cuentas se producen 350 mil barriles diarios menos que en inicios del 2004.

La primera realidad que deberá asumir cualquier iniciativa de reforma energética está clara: el petróleo se acaba y Cantarell nunca volverá a ser aquel yacimiento que durante su esplendor ubicó a México como potencia petrolera mundial.

La gama de problemas que ocupan la infraestructura de Petróleos Mexicanos es otra realidad urgente de ser atacada por la reforma. Ya desde la gestión de Luis Ramírez Corzo la propia paraestatal advirtió la falta de recursos para el mejoramiento y mantenimiento de la infraestructura petrolera, en vista de los constantes accidentes registrados por las instalaciones de Veracruz.

En su momento, tanto Ramírez Corzo como Francisco Rojas acusaron entre otras cosas la crisis del sistema de ductos que presenta solamente un ocho por ciento de infraestructura en condiciones de riesgo administrable. Según los ex directores de Pemex, la situación lejos de resolverse se acentúa.

El deterioro de los yacimientos y la crisis de infraestructura son tan evidentes que el grueso de la clase política admite la urgencia de otorgarle cauce a una reforma energética durante el nuevo año de la LX Legislatura. Digo el grueso de la clase política, porque a día de hoy un sector del PRD liderado por López Obrador acusa el debate como una traición a México. En resumen, seguro habrá quienes en el Congreso de la Unión saquen vuelta al debate sin que ello necesariamente se traduzca en poner la reforma por la congeladora.

De manera frontal hacia la reforma, existen dos posturas generales para darle resolución a los principales problemas del sector petrolero. Por un lado la iniciativa de permitir inversión privada en áreas como el transporte, refinación y exploración de crudo sin perder propiedad sobre los yacimientos. Por el otro, legisladores como Javier González Garza acusan como innecesaria la participación del sector privado y recomiendan destinar más recursos para Petróleos Mexicanos.

Que el Gobierno destine más recursos para Pemex (o en efecto, que permita mayor reinversión) se antoja poco viable porque para ello es necesario encontrar otras fuentes grandes que cubran los recursos que hoy obtiene de la paraestatal. Lo dicho requiere vincular la actual reforma energética con una renovada y ambiciosa reforma fiscal que por ejemplo, dé solución a problemas palpables como la masiva evasión de impuestos, entre otros.

El otro camino, el de abrir espacios para la inversión privada en el sector energético, explícitamente encuentra apoyo en líderes del PRI y PAN aunque seguro durante las sesiones del Congreso vivirá innumerables variaciones. Algunos apoyarán la inversión en el transporte, otros rechazarán invertir en refinación y así como las sesiones avancen.

Pese lo anterior, es urgente evaluar la posibilidad de co-invertir junto al sector privado en la exploración de nuevos yacimientos, principalmente en mar profundo, tomando en cuenta lo insuficiente que resulta la tecnología de la paraestatal para encontrar mantos que contrarresten en mucho o en poco la debacle de la producción nacional de crudo.

Públicamente el debate comenzó y los legisladores carburan motores ante el tema que ocupará buena parte de la agenda política para el 2008.

febrero 19, 2008

Reformas de lo que sea: Asalto a irrazón (ya tomamos nuestra decisión)

Archivado en: Reforma energética — palomacaballero @ 8:45 pm

Todo se ha dicho de la reforma energética en México, un país donde el diálogo y la discusión nunca se han desarrollado en su mejor ambiente. Con la reforma, que bien podría ser energética, hacendaria, fiscal, electoral o deloquefuera; tenemos pre entendidas ciertas cuestiones: todos sabremos de su polémica, algunos tendrán posturas a favor o en contra, pocos tendrán verdaderos argumentos, a nadie le parece importar.

Ante el desinterés generalizado sería fácil culpar al pueblo y su ignorancia del actual estado de las cosas. Este panorama me llevó una reflexión que pretendo explicar a partir de la conclusión: la apatía es la decisión más sabia y certera si de reformas se habla (aplicable también en muchos otros casos).

Y es qué les va a importar el sector energético, y las implicaciones que una reforma en ésta materia pueda tener, a ciudadanos de un país como el nuestro, donde la pobreza, el desempleo y el subdesarrollo imperan. Gobernados por empresas extranjeras, las reformas estatales tienen un carácter efímero en la economía nacional, y aquí no exalto mí vena pesimista sino simplemente la contundente realidad, del día a día de los mexicanos.  

Así, partiendo de la nuestra actual condición tercermundista (término que disfruto usar ante la evidente evasión de la realidad por mucho) pensemos como lo haría un ciudadano común, tratemos de empatizar con sus intereses, y entonces y sólo entonces podremos entender un poco más cómo la reforma energética y acaso cualquier otra, representan un asalto a la irracionalidad cotidiana.

Para empezar, un idealista cualquiera (la posición más cínica de la nuestros días) pensaría que para que un país se desarrolle favorablemente en esta tan ensalzada democracia, que a fuerza de repetición pretenden hacernos creer es el mejor sistema político, necesita ciudadanos informados y sean capaces de poner en práctica la teoría discursiva con las resoluciones más adecuadas para el país en cuestión. Lo anterior en los supuestos de que la información tiene como fin la toma de decisiones, que esas decisiones impactarán a nivel gubernamental, pero sobre todo que existe la posibilidad de un mundo mejor, o por lo menos de una mejor nación.

Esta protesta es percibida (de manera irracional y por esto infalible) por muchos como una intención tan justa como inútil dado que pocos creen en el forjamiento de un México mejor, y  aquí los respalda toda la consciencia histórica. También es sencillo comprender cómo es que si las quejas ciudadanas, ya no en cuestiones tan burocráticas como una reforma, sino en temas tan urgentes como la violencia o la pobreza, no parecen ser atendidas por el gobierno, entonces de qué sirve estar informado, si las promesas del conocimiento son casi nulas, y cuando además las que sí han sido escuchadas han sido resultado tan costosas a la humanidad.

Entendiendo así la situación de los mexicanos, no solo la clase baja sino también clase media y media alta, el desinterés político no es sólo una actitud propia de la ignorancia, sino que también se eleva como una protesta ante la falta de coherencia en la realidad, ante el abuso de la razón que no brinda ninguna solución.

 La ignorancia por su parte, ofrece comodidades irresistibles para muchos de nosotros. Qué si la inversión privada, que sí Pemex, que sí Mouriño, que sí Calderón, que sí está bien o no. Sí la apatía también protege de cuestiones tan fermentadas y de personalidades tan frágiles, nos priva de todo aquello que consideremos innecesario para nuestras vidas. Sobre los cuestionamientos acerca de la ignorancia por elección o por obligación, que requerirían de otro espacio, sólo podemos concluir que sin importar su modo de adquisición es una remedio real y prácticos para todos lo que, como a mí, la reforma energética (y todas las demás que se quieran inventar) nos dan igual.

febrero 18, 2008

¿Reforma energética?: y ¿por qué no una reforma política?

Archivado en: Reforma energética — alejandras @ 11:53 pm

Alejandra Silva

Desde que el presidente Calderón era secretario de energía, en el 2004, se comenzó a hablar de la necesidad de una reforma en materia energética. Ya desde esos años se estipulaba que el petróleo mexicano tendría una duración aproximada de 13 años y que no existían suficientes recursos gubernamentales para emprender una campaña de búsqueda de yacimientos de nuevas reservas hidráulicas.

Una vez más, cuatro años después, entra en discusión el mismo tema; y yo me pregunto ¿Qué tan relevante puede ser?

Es cierto que PEMEX representa una fuente importante de ingreso en nuestro país y que la burocracia y la corrupción en dicho sector, no permite una modernización de la maquinaria utilizada para la excavación y refinación del crudo. Tambien es verdad que no existe una fuerte explotación de energía eólica ni solar.

Sin embargo, antes de hablar de una reforma en materia de energía, hay que tomar en cuenta algunos puntos políticos: vivimos en un mundo democrático donde los lugares de consenso son débiles y el espacio público es prácticamente nulo. La cámara de diputados y senadores, aprueba o rechaza leyes de acuerdo a los intereses de su propio partido, por lo que, si dicha reforma no es conveniente a los intereses políticos, no será aprobada.

Es por esa razón, que antes de dialogar sobre el tema energético, ha de hablase sobre un desarrollo de políticas publicas que favorezcan al consenso y al diálogo.

De acuerdo con Alejando Poiré, vivimos en una democracia de mala calidad en donde la aprobación de reformas no se desarrollan en torno a las decisiones de los mexicanos, sino que van de acuerdo a los intereses de los propios partidos quines están alejados de la ciudadanía y que son “incapaces de decidir cuando parece indispensable, propensos a tomar decisiones cuestionables, perezosos en atender el déficit de legalidad que nos aqueja, inmersos ineludiblemente en sus diversiones internas y, por todo lo anterior, vulnerables a liderazgos de tendencia populista y autoritaria que podrían venir de ambos lados del espectro ideológico como la oferta redentora de salvar al país del desorden político”(158).

Se habla de una reforma en materia energética, pero que me dicen mejor ¿Una reformar en materia política?

A diferencia de los Estados Unidos, el sistema democrático mexicano no cuenta con una reelección dentro de la cámara legislativa, por lo que los diputados y senadores, en lugar de rendir cuentas a los ciudadanos, toman en cuneta los intereses políticos de su propio partido para poder mantener un estatus dentro de este.

Este tipo de actitudes, representan un grave problema en materia democrática, las leyes aprobadas o rechazadas, no se votan a favor de la sociedad, sino que se desarrollan bajo intereses políticos de tal manera que el cambio en materia legislativa no se está produciendo.

Siguiendo a Poiré, el problema reside en que es necesario desarrollar una reforma política que permita implementar la reelección de diputados y senadores para que estos sirvan a los intereses de pueblo y no a los intereses de sus apadrinados.

Es necesario buscar un cambio dentro de las estructuras de políticas públicas para poder crear un mejor funcionamiento del sistema burocrático mexicano, de no hacerse, el tema energético acabará de la misma o similar manera que terminó la reforma fiscal del 2001- entre otras cosas se buscaba la homologación de la tasa del impuesto al IVA en la mayor parte de alimentos y meciditas- propuesta rechazada por no ser compatible con los intereses de algunos partidos políticos.

Antes de proponer cambios en materia de energía o materia fiscal, es necesario reestructurar el aparato burocrático legislativo para que los diputados y senadores sirvan a los intereses de sus propios votantes.

Así, el tema de la reformar energética y sus implicaciones, ya sea tanto la privatización parcial o total de PEMEX, la inversión en investigación de nuevas fuentes energéticas o la manutención de un gobierno administrador empresarial de las fuentes de energía, recaerá sobre las manos de los ciudadanos.

Cambio de vida

Archivado en: Reforma energética — chuyvaldez @ 10:02 pm

Sin duda una de las más emblemáticas empresas que representan al país es Petróleos Mexicanos, y llamo empresa pues es todo un negocio para quienes participan en ella, no tanto los consumidores de hidrocarburos sino a quienes laboran ahí, que son los únicos que a quienes les dan beneficios (en sentido figurado).  

La reforma energética, apoyada por la derecha mexicana (y tal vez otras derechas internacionales) no es solo una modificación que se le quiere hacer a nuestra constitución, que por muchos años ha sufrido cambios para bien o para mal, sino que representa una transformación en el modo de vida de quienes dependen de esta “gran empresa”.  

Desde el sindicato de Petróleos hasta quienes le echamos “de la verde” a la gasolina, dependemos de esta reforma para sufrir cambios. Tal vez ellos, los que reclaman los derechos de los trabajadores (en teoría claro) lleguen a ser afectados en su modo de gastar dinero, de aprovecharse de ese extra que siempre tienen y de pelear por cosas absurdas, pero a nosotros, la gran mayoría, simplemente nos puede beneficiar. Pero no participamos en la votación ¿verdad? 

El hecho de que venga capital extranjero, probado, ya sea de Brasil o Noruega, no debe por que alarmarnos, no van a venir con la zamba o grandes abrigos de piel, para aquellos que se preocupaban por que “las costumbres” o patriotismo (Cardenalismo pues), más que perjudicarnos, nos ayudarían, ya que nuestra empresa está en quiebra, y se necesita una visión mas amplia para ver las cosas que las actuales autoridades no ven. 

Y ¿Cómo podrían ayudar? Obviamente trayendo cierta cultura para que la administración de Petróleos sea más eficiente, ya que ese es el gran miedo que se tiene, no tanto que nos vayan a quitar el control de la empresa o que sea antinacionalista.  

Como todos sabemos en PEMEX corre una gran cantidad de corrupción, nepotismo, trafico de influencias, fuga de dinero, y una gran lista de etc’s, y ahí radica el rechazo de la reforma energética, ya que si vienen otras personas a meter mano dentro de la telaraña, puede que esta se rompa, y se deje ver todo lo malo y lo feo que por muchos años se ha escondido.  

Ese cambio de vida que tendrán quienes dependen del mal manejo de los activos de Petróleos Mexicanos es lo que no se quiere enfrentar, pues no es lo mismo que entren nuevos “jugadores” mexicanos a una empresa de su misma nacionalidad a que vengan “jugadores” extranjeros y quieran cambiar las reglas del partido.  

Es indispensable tener apertura a otras posibilidades, pues si se sigue con el mal manejo de PEMEX por los próximos años, no solo terminara en mal estado la economía nacional, sino que al momento de ya no tener mas recursos para la exploración de nuevos yacimientos, el país se vera en una gran crisis energética.  

Si no podemos maximizar los recursos para explotar lo que tenemos ahora, no habrá posibilidades de tener fuentes alternativas de energía, ya que el caso de la electricidad es punto y aparte, ya que su estructura de mal manejo no es tampoco la adecuada.  

Sin duda otro de los factores para que no se apruebe esta reforma es la constante pelea entre los partidos políticos, lo cual hace que no se vea por el bien común, y no solo perjudica a los miembros de las dos cámaras, sino que quienes fueron los electores en su momento, no ven ningún beneficio a la riña que se tiene.  

Ya el PAN prometió que se iba a legislar a favor de la reforma energética, antes del mes en el que se celebran a las madres de todos los mexicanos se debe tener una respuesta de la cámara correspondiente, en caso de que se apruebe, ¿Cómo recibiremos a nuestros inversionistas extranjeros? Será para ellos también, un cambio de vida.

febrero 17, 2008

¿Con qué se come el petróleo?

Archivado en: Reforma energética — hromersa @ 11:32 pm

Por: Hans Römer

La reforma energética no es un tema que desde hace una semana se viene discutiendo y aunque así lo parezca por el proyecto de ley que se está gestando en el congreso, es un asunto que lleva años en tela de juicio y en la agenda presidencial. Es el dolorcito de cabeza estático de todos los que han pasado por Los Pinos después de que Lázaro Cárdenas nacionalizara el petróleo y otros minerales hace 70 años. Ni los mexicanos mismos, ni sus dirigentes han podido entender eso del petróleo nacionalizado y con qué se come.

Para muestra un botón, Felipe Calderón ya ha anunciado varias veces desde que asumió la presidencia, que su gestión tratará de buscar los mecanismos para desarrollar y buscar otras fuentes de energía que eliminen un poco esa dependencia quizás absurda del petróleo a la cual no se le ha visto un sustancioso beneficio. Después de todo, los ingresos petroleros representan un tercio del PIB, igualando rubros como el turismo al cual no se le ha invertido ni la mitad de lo que se ha hecho con el petróleo.

La pregunta es entonces sí realmente en estos 70 años los mexicanos le han visto el queso a la tostada con el petróleo y si el estado se ha dado abasto para administrar una industria poderosa conjuntamente con otros asuntos que ciertamente requerían de una atención especial.

El siglo XX, 100 años de aprendizaje, ha demostrado en todas sus formas y variantes que el estado ha sido un excelente controlador, pero un pésimo administrador de los recursos y es por eso que debe plantearse un apertura quizás con todas sus leyes ahora sí y con todo un mecanismo para que empresas extrajeras y otras trasnacionales intervengan y comercien con la nación, lo que el Estado no ha podido administrar por sí solo y correctamente en todo este tiempo.

Si de lo que se trata es sacarle provecho a un recurso que en poco años estará agotado, hay que hacerlo de la manera más idónea posible, creando buenos controles y beneficios bilaterales, con el cuidado necesario de los recursos ecológicos que tanto se necesita y con la intervención de otras empresas e intermediarios.

Países como Estados Unidos y Canadá han adoptado modelos de apertura petrolera y han sabido sacarle provecho a sus recursos mineros sin la intervención directa del Estado, pero si con modelos de control, aranceles y comisiones que le han aportado innumerables beneficios económicos y que le han dado la posibilidad de respaldar otros rubros muy necesarios y que el estado si está capacitado para administrarlos como la educación, salud, seguridad, etc.

México por su parte se ha dedicado a un mercado muy específico dentro de las inversiones petroleras con Estados Unidos y Asia principalmente y todavía la refinería, uno de los negocios fundamentales y fuente de riquezas en materia petrolera, no es su fuerte. Pemex es una industria que pudiera ser aun más poderosa y más productiva si tuviera el apoyo y contratos con otras compañías extrajeras.

Así también lo dijo la Secretaria de Energía, Georgina Kessel.

“Estamos buscando que Pemex tenga la flexibilidad para poder asociarse, como lo hacen todas las empresas del mundo, para poder incurrir en exploración y producción, áreas que son de alta dificultad, como el caso de las aguas profundas”.

Para llegar a eso, no sólo hace falta dejar de tener una visión comercial, monopolizadora e ilusa con la que se predica que el Estado administra todos los recursos para repartirlo, sino también es necesario deshacerse de esa idea resentida latinoamericana de que negociar con empresas extrajeras es regalarlo todo.

A quienes opinan lo contrario, lo acusan de traidor y vendido, pero lo cierto es que mientras mayor es la inversión privada y extranjera mayores son las ganancias para la nación, el Estado, su gente y el sector privado que es el que mueve gran parte de los recursos circulantes.

Lo importante es que hay un entorno, un mar de fondo, una discusión y una situación que debe enfrentarse y de la cual podemos sacar dos conclusiones. O el Estado no se puede seguir dando abasto para administrar una empresa que requiere de mucha capacidad, entereza y responsabilidad o Pemex necesita realmente del auxilio e intervención de una trasnacional extrajera que logre sacarla a flote.

Después de todo el debate, y no solo en el Congreso de la Unión, sino en los medios también, debería ser realmente cual es la alternativa energética más viable para cuando el Petróleo se agote y no si nacionalizamos o desnacionalizamos la explotación de los recursos mineros.

Los candidatos a la presidencia de Estados Unidos lo han dejado muy claro; sobre todo la demócrata Hilary Clinton que en su reciente discurso, por cierto en la ciudad fronteriza El Paso, dijo que le iba a poner un empeño especial a empezar a desarrollar en su país cualquier otra forma distinta de energía que no tuviese que ver con el petróleo porque estaba cansada de ver como muchos países, hacen negocios, ganan dinero y luego se ponen en contra de los Estados Unidos.

febrero 16, 2008

Reforma Energética

Archivado en: Reforma energética — alillo @ 3:28 am

ALEJANDRA ELIZONDO 

Primero quiero comenzar con la definición de reforma energética lo que significa el cambio del marco jurídico que permita la participación de empresas privadas y sociales en la generación y distribución de la energía eléctrica, en la extracción y el procesamiento de petróleo, y en la producción de otras formas de energía.  En muchos casos pareciera que las empresas privadas fueran sinónimo de rendimiento a la alza y las empresas públicas de rendimiento decreciente. Se había buscado mucho que las empresas privadas participaran en esto de la energía y ahora hay que ver que pasara.  Ahora el petróleo, la energía renovable y lo eléctrico corre por parte no solo de lo público si no también de lo privado. Hablar del petróleo no es tan difícil, este mismo es una parte muy importante del país debido a que trae más del 30% de ingresos a México, Pinochet dudo en conservar una empresa como PEMEX y con esto privatizo muchas cosas. Es una tontería que se vendan empresas tan importantes o cosas para salir de deudas, eso es una tontería, el privatizar no siempre es lo mejor.  Es diferente que se privaticen cosas para pagar deudas a que el gobierno saque recursos de otras partes o actividades para que estas sean invertidas en electricidad. No se puede dejar sin electricidad a las casas, hospitales, tiendas, hoteles, etc.  Se debería de rediseñar las políticas ambientales para motivar a las compañías a reemplazar tecnologías contaminantes por renovables limpias en una fecha específica e internalizar los costos ambientales, sociales y macro económicos de la energía en los mercados energéticos. Otra privatización pasa al autorizar la generación privada de energía que luego distribuye la Comisión Federal de Electricidad.  La simple venta de petróleo es la peor de las privatizaciones, ya que es diferente exportar mucho petróleo a que se exporte mucho petróleo pero sin invertir en refinación para pagar deudas o déficits comerciales. El principal beneficiario de la privatización es Estados Unidos, ya que guarda lo que tiene de petróleo y utiliza el nuestro.  No debemos dejar que el estado deje esta situación de lado, el gobierno tiene que hacer su deber, de ninguna manera puede dejar su responsabilidad con el país, todos necesitamos del petróleo, de la energía y de la electricidad para vivir como se debe y no es justo que nos estén robando como por ejemplo el petróleo o cualquiera de estos bienes a los que tenemos derecho.

febrero 15, 2008

“Se busca comprador”

Archivado en: Reforma energética — Pam.Rdz @ 10:14 pm
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Está por celebrarse cinco décadas desde que el entonces presidente Lázaro Cárdenas del Río, nacionalizó el petróleo en nuestro país, y en los últimos meses se ha considerado que Petróleos Mexicanos tenga una parte de inversión privada, gracias a la reforma energética.

Es cierto, la situación de México ha caído en los últimos años, las diferencias partidistas han llegado a afectar los intereses ciudadanos y varias reformas propuestas quedan en eso, sólo propuestas, porque no se ponen de acuerdo en las Cámaras de Diputados y Senadores para hacerla claramente. 

Esta reforma, como cualquier otra, viene a mejorar al sector energético, principalmente en el petróleo. Es aquí donde empieza la discusión de si PEMEX acepta o no inversión privada. ¿Cómo saber si va a beneficiar a los mexicanos y su soberanía, sin que los partidos dejen de ser partidistas (vaya la redundancia) y planteen un reforma heterogénea ideológicamente?

Internamente en los partidos ni ellos saben que postura deben tomar. Unos dicen a favor, otros en contra y en poca proporción se abstienen a hablar del tema. Así, pasando la reforma de boca en boca… nadie entiende nada. Por lo mismo yo sí. 

¿Si qué? ¿Creo en un partido? ¿Le hago caso al otro? ¿Si qué? Al menos, en lo que los medios nos hacen saber de la reforma energética, estoy en una postura de sí creer en la historia, en el pasado y presente. La historia ha comprobado (tal vez no científicamente, pero si económicamente) que la inversión privada en cualquier proyecto, institución u organismo, favorece a la productividad y en otras ocasiones a la competencia (extranjera o nacional).

Eso sí, hay que aclarar no totalmente de la inversión privada, pero si  cierto porcentaje que incremente los niveles de vigilancia administrativa y evitar la burocracia con los trabajadores sindicalizados.

Tal y como sucedió con la privatización de la Banca, en donde la inversión privada favoreció tanto al Estado como a los capitalistas, porque así el estado establecía prioridad a asuntos sociales del país.

El hecho de que se busque el capital privado, no es para “quitar la soberanía nacional”, sino para beneficiar el crecimiento del país. Con una observación prudente, muchos de los malos manejos que hasta ahora se han llevado a cabo, pueden evitarse.

¿Cuántos miles de pesos han caído en manos ajenas?  No de inversionistas privados, sino de la misma gente que está en desacuerdo con su salario o simplemente se deja corromper.

Por otro lado, este organismo gubernamental, no sabe aprovechar los recursos al máximo, es decir, no se “esfuerzan” por obtener el máximo de rendimiento y minerales para poder exportar al extranjero y más en épocas de crisis petrolera en otras partes del mundo o la posible recesión del país que colinda al norte.

México, tiene un alto Producto Interno Bruto, cierto porcentaje por las entradas de PEMEX, sin embargo, año con año se va reduciendo por el hecho de que no se administra eficientemente esta expropiación mineral.

Importar más que exportar. Corrupción antes que inversión. Trabajadores contra el sindicato. Norte o sur. Recurso mineral o natural. Partido rojo, azul o amarillo. ¿Nacionalización o Privatización?

Un análisis claro, específico y con propuestas, es lo único que las Cámaras de Diputados y Senadores pondrán en sus curules; sólo ellos y sus ideologías “ciudadanas” (esperemos evitar el partidismo) son las que pondrán fin a tanta especulación sobre la reforma energética. Mientras tanto, esperemos que la decisión final favorezca a largo plazo a los bolsillos de los mexicanos…    

febrero 13, 2008

Trascendamos al chisme político

Archivado en: Reforma energética — atorres25 @ 9:32 pm

Ana Lilia Torres

¿Cuando usted escucha o lee en los medios que se quiere echar adelante la reforma energética, qué es lo que le viene a la mente?

Hago esta pregunta porque tengo la seguridad de que la mayoría de los mexicanos no saben exactamente de qué hablan los medios cuando se toca este tema. Tendrán una que otra pista, algunas palabras clave que se les han grabado en la mente de tanto que las vomitan los noticieros como: privatización de Pemex, energía eólica, Mouriño, AMLO, Creel, etc.

En realidad la mayor parte de la responsabilidad es de los medios y los políticos, en quienes confiamos para que hagan el trabajo que les toca hacer. En vez de que se nos explique a los ciudadanos por qué es necesaria la reforma energética, cuáles son sus beneficios y cuáles las dificultades que se presentan, esto se convierte en objeto de trifulcas, de dimes y diretes entre políticos y partidos, todo para ganar terreno.

Quedarnos sólo con este tipo de datos le hace daño al país. Al estar hablando de que si Santiago Creel se hizo para atrás en el debate o si AMLO agredió a Ruth Zavaleta desvía nuestra atención del asunto de mayor relevancia que está en discusión.

Si ya todos se pusieron de acuerdo en que Pemex no se va a privatizar, es hora que sigamos con la discusión. Si de todos modos vamos a seguir pegados al televisor, qué mejor que nos proporcionen información que valga la pena, que trascienda al chisme.

Qué mejor que entender que el planteamiento de una reforma energética no es nada reciente, que lleva años en espera del momento oportuno para discutirse y que no podemos aplazarlo más. Que la reforma es necesaria, pero que tenemos que asegurarnos que las modificaciones sean las correctas porque el impacto de estos errores en el país nos puede salir muy caro.

Que debemos de ver las dos caras de la moneda, no sólo está en juego el tema de la privatización sino que nos estamos enfrentando con el hecho de que el petróleo más temprano que tarde se va a terminar, ya que se tiene estimado que al ritmo al que las explotamos, nuestras reservas de petróleo sólo nos durarán aproximadamente doce años más y que el gas natural sólo nos da para siete.

Si de acuerdo con la Red por la Transición Energética, “nuestro país produce 80 por ciento de su electricidad a partir de los combustibles fósiles”, y sólo nos quedan unos cuantos años de producción necesitamos meternos de lleno en la investigación y generación de tecnologías de energía renovable para no quedarnos fuera de la jugada.

Que urge concebir un plan a largo plazo en el que el petróleo y los sistemas de producción de energía actuales no sean nuestras únicas opciones. La diversificación de nuestras fuentes de energía es una estrategia que necesitamos llevar a cabo en el país.

El daño ambiental que estamos ocasionando con la exploración, extracción y uso de los combustibles fósiles es sumamente grave, por lo que debemos desarrollar tecnologías de energía renovable que sean compatibles con el desarrollo sustentable y que ayuden a detener o disminuir el cambio climático.

La diversificación de estas fuentes de energía también se traduce en más empresas que serán fuentes de empleo y que ayudarán a la CFE y LyFC a cumplir con los niveles de producción necesarios para abastecer al país, niveles que actualmente no están logrando ambas compañías por sí mismas.

Este es el tipo de información que debemos obtener de los medios. Teniendo una idea de lo que está sucediendo en el sector energético podremos entender distinguir entre los que luchan por una reforma que beneficie al país y los que sólo buscan el beneficio de los reflectores.

Reforma Energética por Gabriela Lara

Archivado en: Reforma energética — gabrielara @ 3:50 am

La reforma energética es sobre abrir los sectores energéticos a la inversión privada, que por el artículo 27 constitucional es administrado solo por el gobierno, los sectores serian la energía eléctrica y el petróleo (que es uno de los ingresos más fuertes de México después del turismo). Lo que sucedería es que los precios de la luz y el petróleo estarían controlados por el libre comercio (ya no sería un monopolio), y PEMEX o CFE no decidirían a que precio comprar, los servicios mejorarían pues las empresas se verían obligadas a competir por los clientes. Lo que afectaría en verdad es como legislarían nuestros “amados” diputados y senadores, ya que se debe de procurar que no se le quite la soberanía al gobierno sobre un recurso tan importante como el petróleo.

El aspecto más visible de las reformas energéticas es, sin duda, el mayor protagonismo privado pero éste no es el único objetivo. Las reformas persiguen esencialmente la reestructuración de los mercados de la cadena energética; nuevos esquemas de contratación; generar mayor eficiencia en los ofertantes y demandantes; nuevos mecanismos que dinamicen el proceso de ahorro e inversión; todo lo cual refuerza el papel regulador del Estado no excluyendo las funciones empresariales.

Considero que aunque es importante señalar tres aspectos importantes de este tema; el petróleo, el sector eléctrico y las energías renovables. Enfoquemonos en el caso del petróleo, el asunto es un tanto más “claro” pues se trata de una empresa estratégica donde se enfrentan dos grandes intereses, el de la nación mexicana y el de continuar con el imperialismo.

Es claro que en la industria eléctrica la privatización de empresas públicas ha tomado mayor impulso que en la industria de los hidrocarburos. Muchas de las razones por las que ha tomado mayor impulso en el sector eléctrico es por el impacto y crecimiento económico, la equidad social y el cuidado al medio ambiente.

El interés del gobierno de México es muy claro también, ellos obtienen la tercera parte de sus ingresos de los impuestos que le aplica a PEMEX; pero además el país obtiene más de cien mil empleos bien pagados que se traducen en el bienestar de muchos cientos de miles de personas; y el control del energético representa, para el sector público, un instrumento de desarrollo  que se utiliza en muchos casos y regiones. Como recurso estratégico, juega un papel clave en la marcha económica, pues, ¿qué haría el gobierno sin el 30% de sus ingresos?, Augusto Pinochet privatizó muchas cosas pero nunca el cobre porque con él se mantenía el gasto público; pero nuestros gobernantes son tan ingenuos y algunos hasta faltos de información para abordar el tema pues plantean diversas formas de privatización del petróleo, pero ni siquiera tienen la imaginación de decir para qué, en beneficio de quién, sustituyendo su papel con qué actividad, con qué inversión. Nada. Por eso digo son inocentes, además de estúpidos.

Cualquiera que sean los rumbos que la reforma legal de estas cuestiones siga, no debemos dejar que el estado abandone su responsabilidad, pues el mayor reto del crecimiento económico de nuestro país reposa en esté ámbito.

 

febrero 12, 2008

¿Reforma energética?: y por qué no una reforma política

Archivado en: Reforma energética — alejandras @ 12:17 am

Alejandra Silva Carreras 

Desde que el presidente Calderón era secretario de energía, en el 2004, se comenzó a hablar de la necesidad de una reforma en materia energética. Ya desde esos años se estipulaba que el petróleo mexicano tendría una duración aproximada de 13 años y que no existían suficientes recursos gubernamentales para emprender una campaña de búsqueda de yacimientos de nuevas reservas hidráulicas.

Una vez más, cuatro años después, entra en discusión el mismo tema; y yo me pregunto ¿Qué tan relevante puede ser?

Es cierto que PEMEX representa una fuente importante de ingreso en nuestro país y que la burocracia y la corrupción en dicho sector, no permite una modernización de la maquinaria utilizada para la excavación y refinación del crudo. Tambien es verdad que no existe una fuerte explotación de energía eólica ni solar.

Sin embargo, antes de hablar de una reforma en materia de energía, hay que tomar en cuenta algunos puntos políticos: vivimos en un mundo democrático donde los lugares de consenso son débiles y el espacio público es prácticamente nulo. La cámara de diputados y senadores, aprueba o rechaza leyes de acuerdo a los intereses de su propio partido, por lo que, si dicha reforma no es conveniente a los intereses políticos, no será aprobada.

Es por esa razón, que antes de dialogar sobre el tema energético, ha de hablase sobre un desarrollo de políticas publicas que favorezcan al consenso y al diálogo.

De acuerdo con Alejando Poiré, vivimos en una democracia de mala calidad, en donde la aprobación de reformas no se desarrollan en torno a las decisiones de los mexicanos, sino que van de acuerdo a los intereses de los propios partidos quines están alejados de la ciudadanía y que son “incapaces de decidir cuando parece indispensable, propensos a tomar decisiones cuestionables, perezosos en atender el déficit de legalidad que nos aqueja, inmersos ineludiblemente en sus diversiones internas y, por todo lo anterior, vulnerables a liderazgos de tendencia populista y autoritaria que podrían venir de ambos lados del espectro ideológico como la oferta redentora de salvar al país del desorden político”(158).

Se habla de una reforma en materia energética, pero que me dicen mejor ¿Una reforma en materia política?

A diferencia de los Estados Unidos, el sistema democrático mexicano no cuenta con una reelección dentro de la cámara legislativa, por lo que los diputados y senadores, en lugar de rendir cuentas a los ciudadanos, siguen sus  intereses políticos para poder mantener un estatus dentro de su partido.

Este tipo de actitudes, representan un grave problemaen materia democrática, las leyes aprobadas o rechazadas no se votan a favor de la sociedad, sino que se desarrollan bajo intereses políticos que no permiten un cambio positivo en materia legislativa.

El problema reside en que es necesario desarrollar una reforma política en donde se apruebe la reelección de diputados y senadores para que estos sirvan a las necesidades del pueblo y no a las  de sus apadrinados.

Es necesario buscar un cambio dentro de las estructuras de políticas públicas para poder crear un mejor funcionamiento del sistema burocrático mexicano, de no hacerse, el tema energético acabará de la misma o similar manera que terminó la reforma fiscal del 2001- entre otras cosas se buscaba la homologación de la tasa del impuesto al IVA en la mayor parte de alimentos y meciditas- propuesta rechazada por no ser compatible con los intereses de algunos partidos políticos.

Antes de proponer cambios en materia de energía o materia fiscal, es necesario reestructurar el aparato burocrático legislativo para que los diputados y senadores sirvan a los intereses de sus propios votantes.

Así, el tema de la reformar energética y sus implicaciones, ya sea tanto la privatización parcial o total de PEMEX, la inversión en investigación de nuevas fuentes energéticas o la manutención de un gobierno administrador empresarial de las fuentes de energía, recaerá sobre las manos de los ciudadanos.

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