Por Hans Römer
En estos tiempos, la palabra incertidumbre cada vez se apodera más de nuestro lenguaje cotidiano y su significado describe aun mejor lo que sentimos cuando le damos un vistazo al acontecer internacional. En Cuba no se sabe a ciencia cierta si los «rehenes» que viven ahí bajo el yugo interminable de Fidel y sus secuaces, van a poder respirar aire de libertad y democracia ahora que el comandante de 81 años renunció después de casi medio siglo al mando. Los Kosovares todavía no terminan de celebrar como Dios manda su recién aclamada independencia y no se sabe si los van dejar por fin vivir tranquilos en su tierra después de tantos conflictos y tantos enfrentamientos.Ni hablar de los estadounidenses que todavía no se acostumbran a la idea de que una mujer, un negro o un ex militar llegue campante a la casa blanca. Después de todo, estaban tan acostumbrados a Bush, que les resulta raro que en menos de 9 meses elijan a otra persona.La incertidumbre americana parece incrementar sus niveles a medida que se acerca el 04 de marzo, cuando se supone se vislumbrará por fin el candidato unitario demócrata por las elecciones en Ohio y Texas. Entre esos dos estados están en juego 172 delgados que pudieran, o bien continuar con la racha favorecedora para la victoria de Obama, o darle los votos suficientes a Hillary para que salga de la fosa. Recordemos que Obama alcanza los 1362 delgados para la convención de Denver y Clinton cuenta con 1266, lo que indica que el resultado, si pudiera revertirse. La desesperación y el dilema no sólo está del lado de los electores sino de los contendores también. Hillary Clinton en un ataque de nervios por sus 11 derrotas ininterrumpidas, decidió despedir a su jefa de campaña. A McCain los involucraron con relaciones extramaritales con una de sus asistentes cuando laboraba en el senado y a Obama no lo dejan en paz por las declaraciones de su esposa que la tildaban de antinacionalista y racista y hasta publicaron una foto suya ataviado de trajes musulmanes, típicos de Kenia. Este último suceso ha generado tanta polémica y críticas al comando de campaña de Hillary, responsable de la publicación de la fotografía, que hasta muchos analistas sugieren a la senadora retirarse en paz, a tiempo y antes que termine perdiendo los estribos por llegar «de nuevo» a la Casa Blanca.Pero compartimos la angustia. Los americanos esta vez no están solos en este dilema. Si ellos están preocupados por sus candidatos y el su futuro presidente, nosotros, los que no somos estadounidenses, también lo estamos mucho más, sobre todo quienes comparten fronteras directas y negocios multimillonarios con el Tío Sam. Tenemos que estar atentos cuando Hillary habla de una nueva fuente energética que desplace al petróleo para cortar ese intercambio con el que según, nuestros países se enriquecen y se vuelven en contra de los Estados Unidos.Tenemos que ponerle el ojo a las políticas internaciones de Obama con su postura frente al bloqueo de Cuba y al anuncio arbitrario con el que prometió prohibir las remesas de dinero al país caribeño hasta tanto no se definan las relaciones.A McCain, hay que conocerlo más a fondo también porque él, muy político y de bajo perfil, fácilmente pudiera ganar las elecciones. John, tiene una política exterior que no todos conocemos y que todavía no termina por reverla. Esa seguridad fronteriza de la que habla, nos es más que un anuncio del que nadie entiende y conoce a ciencia cierta y para colmo, ni sus mismos seguidores y demás adeptos del partido republicano, están claros en que su candidato representa sus verdaderos ideales conservadores.Lo angustiante de este proceso largo y desesperante de elecciones estadounidenses, es que a partir del 04 de marzo podremos comenzar a visualizar los dos contendientes a la presidencia americana por el partido Demócratas y Republicano. Pero será hasta noviembre cuando culmine todo el proceso ya con un ganador. Todavía faltan nueve meses. Mientras tanto, el debate y la lucha por la carrera presidencial apenas comienza.