Por Hans Römer
Como han surgido los acontecimientos en Cuba y por el rumbo que pudiera tomar ese país por las decisiones de su ahora presidente, Raúl Castro, no nos queda otra alternativa que vislumbrar desde ya, las únicas dos opciones que tiene el hermano de Fidel en sus manos que son, demostrar que con un sistema un poco más abierto en el ámbito económico pero persistente en sus políticas comunistas, puede llevar al éxito un país empobrecido o continuar con políticas ortodoxas sumiendo cada vez más a su gente en la opresión.
Si bien a Fidel nunca nadie le dio una segunda oportunidad para enmendar sus errores ni le dieron el beneficio de la duda, pareciera que Raúl Castro sí y ahora más todavía con su apertura económica un poco más flexible.
Aunque digan que Raúl Castro si representa una mano mucho más dura que la de Fidel, él ha sabido hasta ahora lidiar con eso y ha comprendido que sólo debe aplicarla en las filas de su partido; no es sus políticas y no en contra su pueblo que parece apoyarlo.
Hasta ahora se ha ganado a la gente con su apertura comercial y sabe cómo llegarles sin que todo sea autoritarismo, dedicándose también a limpiar algunos de los temas pendientes que dejó Fidel tras su renuncia, abriendo el mercado y apostando un poco por un sistema parecido al de China.
Raúl está convencido de lograr una apertura un poco más flexible abriendo el mercado de su país solamente en el aspecto económico con una política serrada y sin tocar el tema de los derechos humanos y la democracia tal y como lo hemos visto en los medios. Nuca imaginé ver imágenes de cientos de cubanos en el shopping comprando nuevos electrodomésticos y línea blanca.
En una visión muy optimista, los cubanos tienen mucho potencial y muchas riquezas sin explotar precisamente debido al comunismo y a la dictadura y cuentan con gente muy preparada y educada, a la fuerza pero educada, que tienen mucha capacidad y energía para levantar su nación.
Pero si cuba sigue con su política tal como lo estableció Fidel, esto no pasará nunca. China lo ha logrado porque es un país muy grande y tienen una explotación laboral impresionante que los ha orillado hasta un capitalismo desenfrenado, pero Cuba no tiene la misma población, ni la misma influencia regional, ni el tamaño de China.
Cuba requiere de una apertura política drástica para lograr ser una Isla próspera sin que vuelvan a caer en lo que tenían cuando Batista la gobernaba y tiene la posibilidad de mirar hacia un modelo un poco más europeo que se adapte a las necesidades y características de su gente.
Si lo logra, Raúl Castro pudiera convertirse en ese líder latinoamericano del que tanto se ha hablado. Si llegara a levantar la Isla con un sistema capitalista dentro de un comunismo más flexible y logra situar a Cuba en una competencia comercial con otras naciones, sería una bofetada para los sistemas absurdos adoptados también por otros países de Latinoamérica y destronaría a Hugo Chávez de ese supuesto liderazgo latino a cuestas del dinero de todos los venezolanos y de los petrodólares.
¿Lo conseguirá o no? Todo de pende de su astucia.