Eduardo Montemayor Villarreal
Petróleo Sangriento (There Will be Blood) nace y muere como el retrato fílmico de Daniel Plainview, empresario petrolero hecho en la casualidad, que durante 158 minutos sintetiza su vertiginoso ascenso por el boom de crudo californiano a principios del siglo XX. Ascenso que sobre todo, no pudo ser gratuito.
Plainview, interpretado por Daniel Day-Lewis, es un hombre trabajador que rumbo 1898 ocupó sus días expuesto a la crudeza del sol y obsesionado por sacarle plata a tierras semidesérticas. Sucedió que esas superficies áridas escondían océanos de crudo y entonces, como regalo firmado por el destino, Daniel inició carrera petrolera.
Acompañado en principio por la suerte, Plainview logró poner nombre entre los hombres exitosos de la época siguiendo fielmente su astuta disciplina comercial: ser oportunista, jugársela listo comprando barato a viejos ancianos sus acres llenas de petróleo y mentir guardando las apariencias lo más posible.
El filme, conforme pasan los minutos, aterriza una relación protagonismo – antagonismo interesante, acaso sui géneris. Mientras que el protagonista del relato es Daniel, figura típica del empresario codicioso, el antagonista tiene rostro en Eli Sunday (puesto en vida por el actor Paul Dano), joven religioso líder de una nueva fe llamada Tercera Revelación.
La narrativa desarrolla varios episodios Plainview contra Sunday que exponen por igual vileza y humillación.
Daniel está convencido que Sunday es un falso predicador ocupado en montar un culto con actuaciones exageradas frente sus fieles seguidores. Eli está convencido que Plainview es un mentiroso, con una deuda eterna de cinco mil dólares hacia la Iglesia de la Tercera Revelación.
Ambos tuvieron punto de razón, ambos fueron igualmente timadores y avergonzados grotescamente como pago por sus pecados.
Así mismo, ocupa buena parte del filme los encuentros de Plainview con esa hermana fea de la suerte llamada tragedia. Contar cada encuentro sería terminar el relato.
Petróleo Sangriento es la quinta producción de Paul Thomas Anderson, aquella mente brillante que escribió Magnolia encerrado en una cabaña durante dos semanas y que luego rumbo el 2002 ganó una Palma de Oro (Festival de Cannes) por su dirección en Drunk-Punch Love.
La visión de Anderson para Petróleo Sangriento agradeció la influencia de dos creadores norteamericanos notables durante el siglo XX. Primero, el guión es una vaga adaptación de Oil!, novela escrita por Upton Sinclair sobre la vida de un joven petrolero estadounidense. Segundo, está El Tesoro de Sierra Madre, clásico dirigido por John Huston.
Cada día que Anderson pasó escribiendo el guión del filme fue acompañado por una noche viendo El Tesoro de Sierra Madre. Sin la figura de John Huston, seguro la narrativa de Paul Thomas hubiera tomado otros rumbos. Al final del camino, Daniel Plainview y Fred Dobbs (el protagonista de Huston) eran partícipes del mismo sueño, ése de sacarle dinero a la tierra.
La actuación de Day-Lewis vale por sí misma pagar el boleto de entrada al cinema. El papel del empresario californiano fue pensado y confeccionado a medida de sus habilidades histriónicas.
Efectivamente, la interpretación valió el premio a Mejor Actor por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, el famoso Óscar que seguro tendrá mención en toda portada de la edición DVD.
Punto y aparte quedó el soundtrack de Jonny Greenwood. El guitarrista de Radiohead concretó una aclamada segunda colaboración para la pantalla grande. Luego de volver a romper la escena alternativa con In Rainbows (nueva producción del grupo inglés), ahora la participación musical de Greenwood apunta para venderse en grande.
Petróleo Sangriento seguramente quedó lejos de ser la mejor producción del año. Se requiere mucho más que un guión bien escrito y un protagónico bien interpretado para imprimir la película perfecta. Quizá La Encafandra y la Mariposa de Julian Schnabel debió ocupar su lugar en las nominaciones de la Academia para Mejor Película. Quizá.
Sin embargo, la mancuerna formada por Anderson y Day-Lewis amerita ser disfrutada. Cualquier amante del drama cinematográfico que haya perdido oportunidad de verla en salas comerciales debería echarle una mirada al DVD a estrenarse durante abril.