Ana Lilia Torres
Para algunos, la presidencia de Raúl Castro pareciera que se presenta casi como la época de la transición a la democracia de Cuba. Al menos así la quisieran presentar los medios de comunicación, tan siquiera la mayoría de los mexicanos.
Esta percepción, aunque sea por ahora, no parece ser la correcta. Desde la primera medida que se anunció para elevar la calidad de vida de los cubanos, Castro ha remarcado constantemente que esto es un plan para mejorar el sistema socialista en Cuba que ya estaba bastante deteriorado. Esto, precisamente para calmar cualquier tipo de inquietudes y habladurías acerca de un cambio radical en el sistema.
Se están decretando cambios que parecen anunciar ser el pico del iceberg para mejorar la calidad de vida de los cubanos. La apertura de Cuba ha sido uno de los temas protagonistas de la sección de noticias internacionales desde hace dos meses. En muy pocos días Castro ha anunciado nuevos proyectos que beneficiarán a los cubanos: la posibilidad de comprar electrodomésticos, rentar automóviles, comprar el contrato de celulares móviles, poder comprar medicinas de receta en cualquier farmacia, un 20 por ciento en la alza de las pensiones, el reparto de tierras ociosas, entre otras. Todas estas iniciativas suenan muy seductoras, y como tales, hasta cierto grado peligrosas.
Los precios de los aparatos que ahora están a la venta, así como de la renta de cuarto de hoteles siguen estando a costos muy elevados por lo que la mayoría de la población no tendrá fácil acceso a ellos. Cuando la gran mayoría de los cubanos tiene un salario mensual equivalente a 17 dólares, ¿cuánto tiempo cree usted que le tardará a un isleño ahorrar para comprar una computadora de 777 dólares?
Al menos por un tiempo este articulo será lujo de unos cuantos. Pero con la nueva posibilidad de acceder a un salario más elevado donde supuestamente la capacidad productiva de cada cubano será el límite; éstos se pueden enfrentar a problemas de deudas crediticias sí les invade la manía de comprar compulsivamente los contados productos a los que ahora tienen acceso.
De igual manera, es relevante tomar en consideración que estas nuevas facilidades requieren de inversiones millonarias para crear las infraestructuras y redes de transportación necesarias para su óptimo funcionamiento. Para contrarrestar esto, Castro ha lanzado proyectos para aumentar los niveles de productividad en la agricultura, el turismo y está abriendo las puertas a inversión extranjera. Proyectos que esperemos sean suficientes para cubrir los nuevos “lujitos” que le está ofreciendo a su pueblo, hay que recordar que ‘el que mucho abarca, poco aprieta’. Estas reformas tienen que ser observadas y controladas minuciosamente para que no se salgan de control.
Aunque Bush exija que se impulse un gobierno democrático en Cuba y diga que las medidas de Raúl no son suficientes (no serán suficientes para él, pero talvez sí para los planes de los hermanos Castro); Cuba aparenta dirigirse a mediano plazo hacia un socialismo moderado. Ahora esperemos que los planes del antiguo y el actual Presidente rindan frutos. Nos urge tener un país socialista exitoso entre nosotros para que sirva para crear tensión entre las ideologías, que entre tanto populismo, la izquierda prácticamente ha desaparecido, dejando ver la cara más oscura del capitalismo.