Lego Censum

Mayo 5, 2008

La paranoia de la subversión

Archivado en: Uncategorized — eduardomont @ 5:23 pm

Eduardo Montemayor Villarreal

Los primeros meses de la administración cubana presidida por Raúl Castro Ruz (sin considerar el interinato) fueron marcados por la apertura en distribución de electrodomésticos, telefonía celular, reproductores de video digital así como la normalización de viviendas oficiales.

El primer gobierno cubano post Fidel Castro dista mucho de presentar rostro renovado: la vieja guardia continúa con el poder en mano. A pocas palabras, con la partida del Ché Guevara, Raúl fue desde 1962 la segunda figura política de la isla y el actual vicepresidente, José Ramón Machado Ventura, también es veterano de la revolución cubana.

Durante el discurso por la toma de poder en febrero pasado, Castro Ruz enfatizó la existencia de prohibiciones exageradas, excesivas y prometió comenzar por levantar las más sencillas. El motivo de las prohibiciones, según Raúl, sucedió en el contexto de una escasez generalizada a modo de evitar la aparición de “nuevas desigualdades”.

Punto seguido, el ex vicepresidente admitió la necesidad de implementar cambios en gobierno “para sobrevivir la nueva era”. Entre dichos cambios cupo replantearse una estructura más compacta de administración gubernamental y burocracia.

Bajo la etiqueta de prohibiciones excesivas, descansaba el impedimento a nacionales para dar uso de hoteles reservados hacia extranjeros. Sin duda, medida que tuvo tanto de exagerado como su reciente apertura de irrelevante. Antes del 30 de marzo, los cubanos necesitaban permisos especiales para alojarse, por ejemplo, en El Nacional.

Sin embargo, el anuncio realizado por la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa) sobre la venta de tecnología telefónica celular a cualquier cubano que lo requiera, además de la puesta en el mercado de computadoras Pentium IV, reproductores DVD y demás electrodomésticos, supondrían cambios profundos en el día a día de los isleños.

Aparte, quedó la promesa durante marzo para una quinta cadena de televisión nacional con programación esencialmente extranjera. Otra medida que supondría un cambio, por más menor, en la cotidianeidad de los cubanos.

Escribo en pospretérito porque son apartados con ‘peros’ importantes, que en tanto parecen lejanos a representar cambios integrales que aproximen a la sociedad local hacia esa contemporaneidad mundial que el mismo Castro Ruz resume como “nueva era”.

La distribución de celulares, por el momento, no contempla el servicio de llamadas internacionales, así la venta de computadoras no incluye una apertura generalizada sobre servicios de Internet.

En su parte, los reproductores DVD y la nueva cadena de televisión dejarán fuera el grueso del mass media audiovisual norteamericano. Contenidos, dicho sea de paso, que son protagonistas en la discusión mundial sobre imperialismo cultural.

Resulta pertinente poner enfoque sobre la telefonía celular y el acceso a Internet empezado desde hace 8 años esa nueva era, el tercer milenio. Para darle perspectiva a las aperturas cubanas, menciono el caso de su ‘enemigo número uno’ Estados Unidos y el de otro país latinoamericano también con administración izquierdista y dimensión demográfica similar a la isla.

Mientras Ectsa este año apenas comienza la distribución generalizada de celulares, aproximadamente 78 millones de jóvenes y niños norteamericanos pertenecientes a la Generación Y (con nacimiento por 1985-2002) adaptaron a su vida, desde pequeños, las tecnologías de información y comunicación.

Para la Generación Y, los celulares, Ipods, la búsqueda de información por Internet y demás, son como meras extensiones de su cuerpo. Juventud de 78 millones, 11 veces la población total de Cuba, que cuando cursaba la primaria ya estaba perfectamente adaptada por ejemplo, a la mensajería celular instantánea.

Por su lado, el fin de la dictadura de Pinochet sobre Chile a finales de los años ochenta coincidió con la democratización mundial de tecnologías de información y comunicación en el marco de los cada vez más esbeltos computadores personales así como la globalización económica.

Actualmente, 87 por ciento de los 16 millones de chilenos tiene acceso a Internet. La brecha tecnológica en Chile está casi resuelta.

La experiencia del Chile post Pinochet permite decirle a la Cuba post Fidel, que las recientes aperturas en la distribución de tecnologías comunicacionales fueron un paso acertado, aunque incompleto.

Parecido al caso de China, que limita el acceso a buscadores de información por Internet, en el subconsciente del gobierno cubano parece descansar la amenaza de la subversión, de utilizar las nuevas tecnologías en información para conspirar contra el régimen comunista.

Si como dijo Raúl Castro en su discurso del 24 de febrero, la revolución castrista trajo bienestar y justicia a la población cubana, el concepto de la subversión no debería otra cosa que mera paranoia.

1 comentario »

  1. Algo irónico que pasa con ETECSA es que por ejemplo no si te enteraste que solo existen 6 modelos de celulares, bueno, pues el más económico es de 60dls, si nos ponemos a checar en cuanto anda el salario mpinimo de un trabajador cubano, que si no me equivoco está entre los 15 a 17 dls, pues realmente nosé como pretende sacar a adelante el negocio, o quizá el mundo está tan mal que van a preferir comprar un celular que alimentos o lujos como mencionas de las pantallas plamas y esas cosas, sin embargo es una situación real, es como si les estuvieran dando pastel a los que están a dieta, los pobre cubanos apenas pueden con la vida que les dió Fidel, como se supone que van a comprar todos los productos, serán mas felices por tenerlos o mas infelices por no poder adquirlos? Claro, no son todos, pero en donde está la fuerza de consumo?

    Comment por sorykinno — Mayo 8, 2008 @ 2:06 am


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