Ana Lilia Torres
Muy bien lograda estuvo la jugada de AMLO al ocuparse “de tiempo completo” a la defensa del petróleo mexicano antes de que le estallara en la cara las elecciones internas del PRD.
Mientras, la pelea entre su gallo y Jesús Ortega por el conteo de las actas ha llegado a un estancamiento tal que incluso los medios de comunicación lo han dejado como tema secundario ante otros, de mayor atracción para el público.
Ante la lentitud del escrutinio de las actas, la crisis política en el partido ha ido en aumento. Prueba de esto es la actitud que han tomado los simpatizantes de Izquierda Unida ante el reconocimiento del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación de Acosta Naranjo como presidente provisional.
Ante la obstaculización del proceso electoral que no parece diluirse, Acosta Naranjo podría quedarse un largo tiempo a la cabeza del PRD. Y mientras que éste promete mantener una supuesta estabilidad en el partido, esto no le será nada fácil frente al plan de sabotaje que han estado cavilando los encinistas.
Curioso que Gerardo Fernández Noroña haya dicho que ni él ni Encinas volverían a ir al Tribunal Electoral a pesar de que los resultados les sean adversos. Al contrario, manden a Dolores Padierna a luchar con el Tribunal Electoral para que se invalide la resolución que ratifica a Acosta como presidente sustituto.
Aunado a esto, Dolores Padierna ha declarado que militantes del partido harán caso omiso a las órdenes de Acosta Naranjo. Lo interesante es que éste ha acordado con Juan Manuel Ávila, representante de Izquierda Unida, a convocar al Comité Ejecutivo Nacional este lunes para designar al nuevo Secretario de Finanzas.
Este lunes veremos si lo que existe en Izquierda Unida es una “simple” mala comunicación, si tienen preparado un plan de ataque más sofisticado que llevarán a cabo en la junta del CEN o, ¿será que en cuestiones de dinero, todos somos iguales y no hay diferencias políticas que valgan?
El mal del político
Mientras la estrategia de Encinas ha sido el repetir hasta el cansancio que las elecciones fueron todo un “chuchinero”, tal como declaró el 18 de mayo en una reunión con simpatizantes en el Monumento a la Revolución; Ortega, ha mantenido una política de “rectitud” insistiendo en que él también quiere las cuentas claras con respecto a las actas.
Ahora, frente a la ofensiva de Izquierda Unida y de Encinas, Ortega optó por revelar a los medios de comunicación una carta que le envió a Encina haciéndose el ofendido ante sus asiduos insultos; estrategia hipócrita en donde sutilmente dice que él ha sido el que ha manejado bien la situación, mientras que su contrincante sólo se ha remitido a descalificarlo.
Desgraciadamente, la mayoría de los políticos (sean del partido que sean) no hablan de qué van a hacer por el país o la ciudadanía; hablan y piensan en cómo prolongar su vida política, cómo mantenerse en el poder. La única manera de prolongar su vida política es por medio de una severa política de contención, contención de ideas nuevas, de estrategias nuevas, de gente nueva. Por medio de corruptelas y jugadas políticas internas, cada uno lucha por mantenerse en el poder. Este sólo es uno de tantos casos de los que hemos sido testigos.

