Lego Censum

Abril 4, 2008

El falso heroismo político de los productores

Archivado en: Conflicto Tibet — atorres25 @ 8:33 am

Ana Lilia Torres

Desde hace casi medio siglo la política ha permeado en el mundo del arte. El conflicto o la problemática que desea defender el o la productora, ya sea desde una postura honesta o por motivos ulteriores, varía de acuerdo a factores como nacionalidad, localidad, ideología, religión, preferencias personales y alguno que otro trauma pendiente por ahí.

Cai Guo-Quiang, nació bajo el régimen comunista chino en 1957 con influencias tan distintas como el taoismo, por parte de la familia de su madre, y el patriotismo y marxismo maoísta, por parte de su padre. Buscando liberarse del arte tradicional chino, sale de su país rumbo a Japón en 1986 con el fin de continuar una carrera en producción de arte contemporáneo.

Debido a la obvia carga de histórica de represión de este hombre, el discurso político por supuesto que no está exento de su obra. Precisamente el escoger  como tema para su obra la violencia que recibían los campesinos en la China pre-comunista en la colección de piezas titulada Venice´s Rent Collection Courtyard lo hizo acreedor al León de Oro en la Bienal de Venecia en 1996.

De unos años para acá las obras de Cai han acaparado los reflectores al inspirarse en temas tan sensibles y socialmente aceptados como el ataque del 9/11 y el de Atocha en España. Mientras que el Guggenheim de Nueva York actualmente dedica casi todo su museo sus piezas, quien desde hace más de una década reside en esta ciudad ha regresado a China para un trabajo muy particular.

Bajo el título de director de efectos especiales y visuales para las ceremonias de apertura y clausura de las Olimpiadas en Beijing este año, Cai estará encargado de los fuegos pirotécnicos, material al que recurre frecuentemente en sus piezas, y también forma parte del equipo creativo que se encarga de las ceremonias.

Su comportamiento podría resultar un tanto contradictorio para algunos, ya que  éste clama estar involucrado socio-políticamente cuando se trata de sus obras y las tensiones con respecto a cómo China ha estado manejando las protestas de los tibetanos han dejado mucho qué desear.

Esto merece al menos dos preguntas: ¿Cuál es la diferencia entre la represión campesina de la China pre-comunista o el 9/11 y los actos de China sobre el Tibet?, ¿Cómo escoge Cai Guo-Quiang qué grupos sociales defender?

Los artistas que se han instalado en el mainstream del arte exitosamente generalmente protestan por temas políticos, pero aparentemete éstos deben de ser cuidadosamente seleccionados ya que no es conveniente pisarle el callo a algún país tan poderoso económicamente. ¿Será que esto es lo que pasa con Guo-Quiang?

Guo-Quiang no querrá morderle la mano a quien le da de comer, que aunque la exposición de Venice´s Rent Collection Courtyard no sea permitida en China, la historia ya la ha juzgado, en cambio a la crisis en el Tibet aún no le ha llegado la hora. Mientras dirige las ceremonias de las Olimpiadas, las tensiones van en ascenso y éste no mantiene postura alguna al respecto. ¿Qué nos dice esto de él? ¿Qué nos dice esto de su obra?

Lo intolerable no es la falta de una postura en cuanto a las acciones de China con el Tibet de un productor, o por el contrario, el compromiso político total en un productor; lo intolerable son las vacías pretensiones socio-políticas de moda de ciertos productores de arte contemporáneo que salen a flote en situaciones como esta.

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