Lego Censum

Marzo 13, 2008

Polémicas fumarolas

Archivado en: ley antitabaco — eduardomont @ 4:10 am

Eduardo Montemayor Villarreal

Las leyes General para el Control del Tabaco y de Protección a la Salud de los No Fumadores, aprobadas durante las recientes sesiones de trabajo por el Senado de la República y la Asamblea Legislativa capitalina, suponen la puesta en escena del debate mundial sobre los derechos de individuos no fumadores en tanto la disminución del humo por tabaco de segunda mano (HTSM).

Las estadísticas sobre tabaquismo que contextualizaron las discusiones legislativas y que luego fueron retomadas por medios masivos de comunicación, son básicamente las mismas. Ello permitió que senadores, diputados y líderes de opinión trabajasen perspectivas que parten de una misma radiografía sobre el tabaco en México.

Según datos publicados por el Partido Acción Nacional que dieron respaldo a la Ley General para el Control del Tabaco, la prevalecencia de fumadores activos nacionales asciende al 21 por ciento entre personas con edad desde los 12 años hasta los 65. Además, el 10.1 por ciento de los menores mexicanos fuman.

Acción Nacional retomó información del INEGI correspondiente al 2002 para afirmar que 36.2 por ciento de la población mexicana está cotidianamente expuesta al HTSM, gas complejísimo formado por cuatro mil componentes químicos.

Así mismo, circuló mucho por los diarios nacionales el dato de las 60 mil muertes anuales en el país por concepto de tabaquismo.

Las leyes votadas para disposición federal y local (Distrito Federal), contemplaron la idea de espacios totalmente libres de humo como principal arma contra el HTSM.

Mientras la legislación capitalina prohíbe el consumo de tabaco en restaurantes, bares, auditorios, cinemas, entre otros lugares de acceso público, la iniciativa aprobada por el Senado permite áreas exclusivas para fumar. En pocas palabras, las leyes no son idénticas.

En el Distrito Federal, cualquier fumador en sitios de acceso público que sienta ánimos de un cigarro, deberá salir sobre alguna terraza o la intemperie. Bajo dicho tenor, fue prometida una disminución considerable del HTSM.

Además, La Ley General para el Control del Tabaco delimita la promoción de productos cigarreros a espacios y publicaciones para adultos. El motivo: atacar el consumo en menores.

La respuesta contundente a la argumentación estadística del PAN para impulsar la ley federal, la encuentro en la Encuesta Mundial sobre Tabaquismo en la Juventud, realizada por la Organización Mundial de la Salud rumbo el 2001.

Según la OMS, en Monterrey, Nuevo León, el 46 por ciento de los menores entre 13 y 15 años afirmó estar expuestos en casa al humo de cigarro, y el 58 confesó haber intentado dejar el cigarro durante el año anterior a la encuesta.

El proyecto anti-tabaco federal, carente de iniciativas concretas y efectivas para que los menores abandonen el cigarro, comentaba como contraargumento sin evidencia: “La creación de espacios 100% libres de humo de tabaco provoca que los consumidores fumen más en el hogar lo cual a su vez aumenta la exposición de los niños al HTSM.”

Si bien la correlación entre espacios libres de humo y el mayor consumo de tabaco en los hogares no está comprobada, la ambiciosa encuesta de la OMS ubicó de alarmante el alto porcentaje de menores expuestos al HTSM en el hogar.

Poco o nada importará la propuesta de espacios totalmente libres de humo en caso que el individuo no fumador tenga familiares o personas cercanas dispuestas a disfrutar de un cigarro en los lugares privados de la convivencia humana. Según la OMS, ese contexto existe para millones de personas en Latinoamérica.

Resulta increíble que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal impida el consumo de tabaco en espacios de acceso público, dos meses después que aprobó una iniciativa para obligar a restaurantes, bares, entre otros, a colocar barreras físicas entre fumadores y no fumadores. Toda la discusión de enero fue un ejercicio inútil y su postura cambió durante febrero sin ningún fenómeno social de por medio.

Pareciera que la única solución para resolver el asunto del tabaquismo pasivo es vedar el activo bajo la etiqueta espacios totalmente libres de humo. La postura de la Asamblea Legislativa fue mediática y radical.

El respeto de áreas exclusivas para fumar así como la legislación sobre sistemas de ventilación para lugares públicos cerrados, pudieron ser un contrapeso en las discusiones de la Asamblea y el Senado. Al final, el problema es la acumulación de humo en interiores.

Las mediáticas leyes anti-tabaco poseen un espacio de acción parcial, acaso están sobrevaluadas. Ninguna de las disposiciones plantea la forma específica en que disminuirán gradualmente las 60 mil muertes anuales, fundamentando su implementación en suposiciones (la gente dejará de fumar ante la falta de espacios) y experiencias de países culturalmente ajenos a México.

Si usted tiene un familiar o amistad al que poco importen los efectos ‘tan nocivos’ del tabaco, las fumarolas del día a día vendrán a ser más o menos las mismas.

3 comentarios »

  1. Eduardo, qué padre que le diste un giro diferente al artículo: Incluir la ley del DF.

    Comment por llozano5 — Marzo 13, 2008 @ 5:20 am

  2. Buen artìculo y buena opiniòn, me agrado la manera en que cuestionas las iniciativas de la ley antitabaco.

    Comment por Gerardo — Marzo 14, 2008 @ 5:36 am

  3. que onda eduarditoooU*] oye pues es verdad no lo habia pensado de esa manera,cuestionar las iniciativas y aunque tienen razon, esta ley es mas que nada de convivencia, no pretender reducir el numero de fans al cigarro siemplemente la adiccion será llevada a otro extremo; el hogar.

    Comment por sorykinno — Marzo 14, 2008 @ 4:12 pm


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